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lunes, 28 de noviembre de 2011
lunes, 27 de junio de 2011
viernes, 25 de febrero de 2011
Una experiencia de Ciencia, Arte y mucho más allá
mattermorphosis • Visceral: The Living Art Experiment at The Science...
http://mattermedia.tumblr.com/post/35043
Visceral: The Living Art Experiment at The Science Gallery, Trinity College, Dublin
Les recomiendo esto...fascinante
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viernes, 18 de febrero de 2011
un blog que pide auxilio para los MUSEOS de Venezuela
Recomiendo revisar siempre el Blog:
http://sosmuseosve.blogspot.com/
Alli hay un verdadero archivo de las informaciones de prensa y otras fuentes, sobre lo que ocurre en los Museos y colecciones patrimoniales de Venezuela. Los testimonios de una tragedia.
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Alli hay un verdadero archivo de las informaciones de prensa y otras fuentes, sobre lo que ocurre en los Museos y colecciones patrimoniales de Venezuela. Los testimonios de una tragedia.
en el 2009 ya lo advertía Sandra Pinardi: "Los museos venezolanos no existen"
lunes 14 de septiembre de 2009
Entrevista a Sandra Pinardi: "Los museos venezolanos no existen"
Dubraska Falcón Publicado en El Universal 14 de septiembrede 2009 "Parece que la cultura está de espaldas a la producción de la historia. No son museos, no tienen consistencia institucional" Sandra Pinardi, jefa del Departamento de Filosofía de la Universidad Simón Bolívar, lo advierte: tendrá un verbo drástico al hablar. Incluso se disculpa. Pero no se puede callar. Ella sabe por qué algunos creen que la cultura es peligrosa: reflexionar, proponer, pensar, exponer es un peligro ideológico para cualquier gobierno. "La cultura es peligrosa porque te haces preguntas, te propones problemas, te empuja a la reflexión. Por eso, evidentemente, dejar que un curador haga una reflexión acerca de la producción plástica venezolana, por ejemplo, o que un artista realice un planteamiento independiente, no conviene. Por eso hay silencio", afirma quien fuera profesora del Instituto Universitario Armando Reverón. -¿Qué tipo de gobierno es capaz de silenciar la cultura de un país? -Históricamente los gobiernos que han silenciado dramáticamente la cultura son los que sienten que pensar, reflexionar, indagar o preguntar es un peligro. Probablemente los gobierno autocráticos, autoritarios. O los gobiernos muy fuertes, con muchas pretensiones autoritarias o gobiernos muy débiles que se sienten constantemente amenazados. En todo caso, no sería un gobierno de inclusión. Siento que a cualquier gobierno le encantaría silenciar un poco la cultura. -¿Cómo definiría a los museos venezolanos? -Creo que los museos venezolanos hoy en día no existen. ¡No existen! Un museo no es un edificio ni un conjunto de asignaciones presupuestarias. Tampoco es un grupo de personas que van todos los días a cumplir una función. Especialmente en Venezuela, el museo ha sido y fue una institución generadora de expresiones artísticas. Era un espacio vivo, que sí tuvieron miles de defectos. Pero ellos se convirtieron en los espacios de producción cultural. Si lo miras en este sentido, sabes que no hay museos hoy en día. No tienen ningún tipo de proposición para la cultura del país. Son lugares sumamente muertos. -¿Un museo puede ser socialista? -Toda acción tiene tendencia política. En este sentido, una despolitización de los museos me parece... ingenua. Me parece también ingenuo pensar que un museo puede ser elitesco, oligarca, socialista o autocrático. Son instituciones que albergan políticas culturales. Las políticas pueden ser socialistas o no, pero los museos no. Por eso creo que el gran problema del Ministerio de la Cultura y de la Fundación Museos Nacionales es esa inmensa ingenuidad con la cual han planteado los problemas culturales del país. También tienen un problema con el planteamiento de la identidad, que quizás sea el único elemento que se puede entender de la política cultural venezolana. Pero la identidad se afirma recuperando la memoria, la historia, haciendo énfasis en la pluralidad, la diversidad. Ellos no han logrado producir nada, porque son inmensamente reductivos, ideológicos, excluyentes. -¿Pero una de las banderas culturales es la inclusión? -La bandera tiene que ver con deudas, más que con inclusión. La bandera es: los que no han tenido voz deberían de tenerla. El problema es que la realización ha sido un silenciamiento, porque no tienen voz ni unos ni otros. Hay mucho resentimiento, mucho qué cobrar. Creo que los museos han sido tan importantes para eso que los han acallado, silenciado y convertido en una ruina. Los museos no están arruinados porque en el Alejandro Otero no funciona el ascensor o porque en el de Arte Contemporáneo se inundaron las bóvedas. Está arruinado básicamente porque no existen. -¿Eso es sinónimo de destrucción, de silencio? si antes entrabas a los museos ¿ahora no vas a entrar? -No es que no te quieran dejar entrar, es que te voy a obligar a ver lo que yo quiero que veas. El problema es la destrucción. Se han destruido las instituciones en general. Creo que ese fue el gran impulso inicial de todo el problema chavista: deshacer para rehacer. Lo que pasa es que no pudieron pasar de deshacer, porque no tenían ningún proyecto. -¿Esa destrucción que buscó construir se debe a que los museos eran elitescos? -Los museos en algún sentido, por definición, son elitescos. Están allí para resguardar de alguna manera los objetos emblemáticos producidos por la cultura en un área específica. Al contrario de lo que uno pudiera pensar, el museo venezolano no es un museo típico. Especialmente en los últimos años, en la Cuarta República, no se dedicaban a la memoria, ni al resguardo. Eran museos dedicados a la producción, en ese sentido, fue muy poco elitesco. Si ves la cantidad de jóvenes, de escuelas, de proyectos iniciales de cosas no consolidadas que se presentaban eso dice que no era elitesco. Eso no quiere decir que todos pudieran exponer allí. Hay selecciones, curadores. Pero la destrucción de los museos no viene por eso. Viene, primero, por la inmensa ineficiencia de los directores, que no sabían ni siquiera qué hacer. Segundo, por una gran dosis de malestar y resentimiento. Tercero, en toda la política cultural venezolana, en los últimos 10 años, hubo una anulación de las artes plásticas, en un sentido político. Cuarto, el pensamiento rural de confundir popular con tradicional. Es una dualidad falsificada, ideológica y que en el fondo ha destrozado la cultura. Quinto, la política cultural revolucionaria de Venezuela es absolutamente colonialista. Reinscribe los principios fundamentales del colonialismo: existe una cultura popular y otra elitesca; o que la identidad nacional tiene que ser con los aborígenes. En este sentido la destrucción no ha sido sólo de la institución sino también de la cultura del país. -¿Cómo afectó a los museos la creación de la Fundación Museos Nacionales? -¡Los mató, los mató, los mató! No sabría las razones. Pero la centralización y la burocracia, lo arruinó todo. Creo que a las personas que les encargaron la Fundación fueron incapaces de llevarlo acabo. A lo mejor como idea pudo haber sido posible. Pero era mejor su autonomía. ¿Porque en el fondo qué hace la Fundación Museos Nacionales? Anula cualquier posibilidad de proyecto, investigación e ideas. Lo que ha hecho es ejercer un poder ideológico y no gerencial. -¿Con qué comparan hoy en día a los museos venezolanos? -No tengo idea. Creo que con nada. Un museo venezolano en estos momentos no es un museo. No es un edificio, no es una nómina del personal. Es un conjunto de eventos de acciones, de hechos. Y en ese ámbito, ni el Alejandro Otero, ni el de Arte Contemporáneo ni la Galería de Arte Nacional son un museo actualmente. Sí son unos espacios de exhibición, por decirlo de alguna manera, de algunas obras que pertenecen a la colección. -Los museos eran las escuelas de artistas, curadores, investigadores. ¿Dónde se formará la generación de relevo? -¡Esa escuela la recuperaremos! A mí me parece dramático que en estos momentos la situación de los museos sea así. La red de museos es una ruina y eso inquieta. Lo terrible es que la Fundación haya sido tan absolutamente ineficiente como para ser capaz de desarmar la red de museos nacionales. -No solamente no se realizan exposiciones, sino que hasta la infraestructura está pasando factura también... -¡Es terrible! Yo me pregunto es por las colecciones. No tengo ni idea de lo que debe pasar, no tengo confianza de que estén bien, no lo sé. Pero están en abandono. La política cultural gubernamental decidió abandonar esos espacios. -¿Cómo evalúa las pérdidas que se han producido por la política de no adquirir obras? -Las colecciones son las mismas desde hace 8 años. Afecta al patrimonio y lo cultural. Pero creo que eso es recuperable. Podemos hacer una especie de reconstrucción. Lo más terrible es que hemos perdido el espacio para hacer las cosas. Los artistas han perdido el espacio para crear, para ilustrar, explorar, experimentar. Pareciera que la cultura está de espalda a la producción de la historia en este país. No son museos. No tienen ninguna consistencia institucional.
Publicado por Frente Cultural José Ignacio Cabrujas
Entrevista a Sandra Pinardi: "Los museos venezolanos no existen"
Dubraska Falcón Publicado en El Universal 14 de septiembrede 2009 "Parece que la cultura está de espaldas a la producción de la historia. No son museos, no tienen consistencia institucional" Sandra Pinardi, jefa del Departamento de Filosofía de la Universidad Simón Bolívar, lo advierte: tendrá un verbo drástico al hablar. Incluso se disculpa. Pero no se puede callar. Ella sabe por qué algunos creen que la cultura es peligrosa: reflexionar, proponer, pensar, exponer es un peligro ideológico para cualquier gobierno. "La cultura es peligrosa porque te haces preguntas, te propones problemas, te empuja a la reflexión. Por eso, evidentemente, dejar que un curador haga una reflexión acerca de la producción plástica venezolana, por ejemplo, o que un artista realice un planteamiento independiente, no conviene. Por eso hay silencio", afirma quien fuera profesora del Instituto Universitario Armando Reverón. -¿Qué tipo de gobierno es capaz de silenciar la cultura de un país? -Históricamente los gobiernos que han silenciado dramáticamente la cultura son los que sienten que pensar, reflexionar, indagar o preguntar es un peligro. Probablemente los gobierno autocráticos, autoritarios. O los gobiernos muy fuertes, con muchas pretensiones autoritarias o gobiernos muy débiles que se sienten constantemente amenazados. En todo caso, no sería un gobierno de inclusión. Siento que a cualquier gobierno le encantaría silenciar un poco la cultura. -¿Cómo definiría a los museos venezolanos? -Creo que los museos venezolanos hoy en día no existen. ¡No existen! Un museo no es un edificio ni un conjunto de asignaciones presupuestarias. Tampoco es un grupo de personas que van todos los días a cumplir una función. Especialmente en Venezuela, el museo ha sido y fue una institución generadora de expresiones artísticas. Era un espacio vivo, que sí tuvieron miles de defectos. Pero ellos se convirtieron en los espacios de producción cultural. Si lo miras en este sentido, sabes que no hay museos hoy en día. No tienen ningún tipo de proposición para la cultura del país. Son lugares sumamente muertos. -¿Un museo puede ser socialista? -Toda acción tiene tendencia política. En este sentido, una despolitización de los museos me parece... ingenua. Me parece también ingenuo pensar que un museo puede ser elitesco, oligarca, socialista o autocrático. Son instituciones que albergan políticas culturales. Las políticas pueden ser socialistas o no, pero los museos no. Por eso creo que el gran problema del Ministerio de la Cultura y de la Fundación Museos Nacionales es esa inmensa ingenuidad con la cual han planteado los problemas culturales del país. También tienen un problema con el planteamiento de la identidad, que quizás sea el único elemento que se puede entender de la política cultural venezolana. Pero la identidad se afirma recuperando la memoria, la historia, haciendo énfasis en la pluralidad, la diversidad. Ellos no han logrado producir nada, porque son inmensamente reductivos, ideológicos, excluyentes. -¿Pero una de las banderas culturales es la inclusión? -La bandera tiene que ver con deudas, más que con inclusión. La bandera es: los que no han tenido voz deberían de tenerla. El problema es que la realización ha sido un silenciamiento, porque no tienen voz ni unos ni otros. Hay mucho resentimiento, mucho qué cobrar. Creo que los museos han sido tan importantes para eso que los han acallado, silenciado y convertido en una ruina. Los museos no están arruinados porque en el Alejandro Otero no funciona el ascensor o porque en el de Arte Contemporáneo se inundaron las bóvedas. Está arruinado básicamente porque no existen. -¿Eso es sinónimo de destrucción, de silencio? si antes entrabas a los museos ¿ahora no vas a entrar? -No es que no te quieran dejar entrar, es que te voy a obligar a ver lo que yo quiero que veas. El problema es la destrucción. Se han destruido las instituciones en general. Creo que ese fue el gran impulso inicial de todo el problema chavista: deshacer para rehacer. Lo que pasa es que no pudieron pasar de deshacer, porque no tenían ningún proyecto. -¿Esa destrucción que buscó construir se debe a que los museos eran elitescos? -Los museos en algún sentido, por definición, son elitescos. Están allí para resguardar de alguna manera los objetos emblemáticos producidos por la cultura en un área específica. Al contrario de lo que uno pudiera pensar, el museo venezolano no es un museo típico. Especialmente en los últimos años, en la Cuarta República, no se dedicaban a la memoria, ni al resguardo. Eran museos dedicados a la producción, en ese sentido, fue muy poco elitesco. Si ves la cantidad de jóvenes, de escuelas, de proyectos iniciales de cosas no consolidadas que se presentaban eso dice que no era elitesco. Eso no quiere decir que todos pudieran exponer allí. Hay selecciones, curadores. Pero la destrucción de los museos no viene por eso. Viene, primero, por la inmensa ineficiencia de los directores, que no sabían ni siquiera qué hacer. Segundo, por una gran dosis de malestar y resentimiento. Tercero, en toda la política cultural venezolana, en los últimos 10 años, hubo una anulación de las artes plásticas, en un sentido político. Cuarto, el pensamiento rural de confundir popular con tradicional. Es una dualidad falsificada, ideológica y que en el fondo ha destrozado la cultura. Quinto, la política cultural revolucionaria de Venezuela es absolutamente colonialista. Reinscribe los principios fundamentales del colonialismo: existe una cultura popular y otra elitesca; o que la identidad nacional tiene que ser con los aborígenes. En este sentido la destrucción no ha sido sólo de la institución sino también de la cultura del país. -¿Cómo afectó a los museos la creación de la Fundación Museos Nacionales? -¡Los mató, los mató, los mató! No sabría las razones. Pero la centralización y la burocracia, lo arruinó todo. Creo que a las personas que les encargaron la Fundación fueron incapaces de llevarlo acabo. A lo mejor como idea pudo haber sido posible. Pero era mejor su autonomía. ¿Porque en el fondo qué hace la Fundación Museos Nacionales? Anula cualquier posibilidad de proyecto, investigación e ideas. Lo que ha hecho es ejercer un poder ideológico y no gerencial. -¿Con qué comparan hoy en día a los museos venezolanos? -No tengo idea. Creo que con nada. Un museo venezolano en estos momentos no es un museo. No es un edificio, no es una nómina del personal. Es un conjunto de eventos de acciones, de hechos. Y en ese ámbito, ni el Alejandro Otero, ni el de Arte Contemporáneo ni la Galería de Arte Nacional son un museo actualmente. Sí son unos espacios de exhibición, por decirlo de alguna manera, de algunas obras que pertenecen a la colección. -Los museos eran las escuelas de artistas, curadores, investigadores. ¿Dónde se formará la generación de relevo? -¡Esa escuela la recuperaremos! A mí me parece dramático que en estos momentos la situación de los museos sea así. La red de museos es una ruina y eso inquieta. Lo terrible es que la Fundación haya sido tan absolutamente ineficiente como para ser capaz de desarmar la red de museos nacionales. -No solamente no se realizan exposiciones, sino que hasta la infraestructura está pasando factura también... -¡Es terrible! Yo me pregunto es por las colecciones. No tengo ni idea de lo que debe pasar, no tengo confianza de que estén bien, no lo sé. Pero están en abandono. La política cultural gubernamental decidió abandonar esos espacios. -¿Cómo evalúa las pérdidas que se han producido por la política de no adquirir obras? -Las colecciones son las mismas desde hace 8 años. Afecta al patrimonio y lo cultural. Pero creo que eso es recuperable. Podemos hacer una especie de reconstrucción. Lo más terrible es que hemos perdido el espacio para hacer las cosas. Los artistas han perdido el espacio para crear, para ilustrar, explorar, experimentar. Pareciera que la cultura está de espalda a la producción de la historia en este país. No son museos. No tienen ninguna consistencia institucional.
Publicado por Frente Cultural José Ignacio Cabrujas
jueves, 17 de febrero de 2011
lunes, 14 de febrero de 2011
“Hoy los museos son más elitescos”
La entrevista que me hizo Dubraska Falcón,
publicada en El Universal el 24/01/2011
“Ahora las galerías son dueñas del discurso del arte, porque en los museos no está el arte ni los artistas”
Sergio Antillano se une a quienes sostienen la tesis de que hoy ya no existen museos en Venezuela. Así de tajante es la afirmación del ex director del Museo de Ciencias, quien además asegura que las instituciones culturales están sufriendo una especie de “elitismo extremo”, pues el sector oficial no se encuentra interesado en conversar ni siquiera con los artistas sobre lo que deben ser los museos nacionales.
“Hoy en día lo que queda de los museos -porque soy de quienes sostienen la tesis de que hoy ya no hay museos en Venezuela- son unos bocetos de lo que una vez fueron”, afirma el también ingeniero.
-¿Qué cree que buscan, entonces, los dirigentes de los museos venezolanos?
-Creo en lo que ha dicho María Elena Ramos (ex directora del Museo de Bellas Artes), quien afirma que ellos están buscando desmontar la institucionalidad. Una de las cosas que hay que tratar de recordar siempre es la naturaleza de las cosas. ¿Para qué son los museos? ¿Qué son los museos? El museo es un ente que debe decodificar a la sociedad; identificar los elementos de identidad cultural; legitimar y validar; divulgar y popularizar; desarrollar capacidades perceptivas y expresivas del ciudadano; propiciar el diálogo y el encuentro; registrar y adquirir el Patrimonio natural y cultural; asesorar al Estado y fomentar y promover al país. Eso debe ser un museo. Sé cuál es el concepto que tiene el señor Francisco Sesto -ministro de Cultura- porque se lo oí expresar delante de mí en una mesa.
-¿Cuál es ese concepto?
-Él (Francisco Sesto) dijo una vez: ‘A mí no me gustan los museos. Los museos secuestraron el arte’. ¡Ese es un discurso demagógico! Hay un factor ideológico en la cosa. Se busca el desmontaje de la institucionalidad, porque así borras la memoria y eliminas las posibilidades. Por ejemplo, me acuerdo muy bien de una frase de Fidel Castro cuando dijo: ‘¿Por qué odian a la revolución cubana Porque demuestra que la revolución es posible’. Es lo mismo, ¿por qué odian a los museos? Porque los museos habían demostrado que el encuentro, la tolerancia, el diálogo, los sitios para la confluencia de todas las formas de pensamiento eran posible.
-Pero el discurso del gobierno ha sido que los museos eran elitescos.
-Claro, porque ellos confunden las cosas bien hechas con lo elitesco. Si a los museos había que mejorarlos en público, en influencia sobre la sociedad, en acceso de la sociedad hacia ellos, eso es lo que menos han hecho. Eso demuestra la falsedad de su planteamiento, porque hoy en día los museos son más elitescos que nunca. Los museos hoy tienen muchísimo menos público, el colectivo participa menos en su programación, ni los que trabajan ahí. Ni siquiera convocan a los artistas ni a los Consejos Comunales. La programación de los museos está concentrada en el Ministro de la Cultura y sus inmediatos colaboradores. Las adquisiciones están concentradas en si a Francisco Sesto le da la gana o no de sacar un cheque para comprar una obra. El argumento de que los museos eran elitescos está desmontado por los hechos.
-Bajo la premisa de que los museos eran elitescos, minimizaron las exposiciones individuales…
-¿Pero a qué se refiere el carácter elitesco? Creo que elitesco tiene que ver primero con el acceso del público a los bienes del museo. Eso ellos no lo han hecho mejor que antes. El discurso de las exposiciones individuales es tan falso que le dieron más bien a las galerías un espacio amplio. Ahora las galerías son dueñas del discurso del arte, porque en los museos no está el arte ni los artistas. Con los hechos está demostrado que estos museos no son más populares, no manejan conceptos de cultura mucho más amplios que los que manejaba, por ejemplo, el Jacobo Borges. A ese museo lo terminaron, lo acabaron.
-En este panorama, ¿el Museo Jacobo Borges era elitesco?
-¡No! Nunca lo fue. Es más, que le pregunten al vicepresidente de la República, Elías Jauja, si cree que el Jacobo Borges fue un museo elitesco. Para hacer esa barbaridad, él (Francisco Sesto) escogió el peor. Ha acabado con todos, pero este lo hizo muy evidente. Era uno de los museos que manejaba un concepto cultural más abierto, que incorporaba expresiones de la cultura de masas.
-Desde que en 2001 comenzaron a despedir a los directores de los museos se ha generado el rumor de que el Gobierno quiere cerrarlos. ¿Esto pasará?
-Si uno agarra y dice que son los museos y hace una comparación con esa teoría, que cada quien saque sus propias conclusiones. ¿Cuál museo está decodificando las señales y los lenguajes de la sociedad? ¿Cuál museo se está ocupando de estudiar la estética gubernamental?
-En el Museo de Arte Popular, por ejemplo, se exponen los logros de la Revolución Bolivariana…
-Pero ahí no hay reflexión crítica, no hay análisis, no hay decodificación del lenguaje. Simplemente son lugares de propaganda de la acción oficial, mas no análisis de la sociedad. Los museos sirven como un espacio en donde usuarios y especialistas confluyen para analizar y reflexionar sobre los elementos de la identidad cultural. ¡Eso no está pasando hoy en los museos!
-¿Si no hay análisis en los museos, qué hay?
-Son grandes galerías donde expones cualquier cosa. El señor Sesto ha convertido los museos en galerías.
-Entonces, ¿se engañó al pueblo al decir que lo que se busca con los museos era acercarlos a la comunidad?
-Los hechos demuestran que sí. Cuando se analiza lo que pasa en los museos, se generan tres factores: Primero, la ignorancia; hay gente en los cargos que no tiene suficiente información ni formación. Algunos como Manuel Espinoza, quien no peca por ignorante, y Francisco Sesto, que tampoco es ignorante, pecan por el segundo factor: el fanatismo ideológico. Ellos han tenido claro que desmontar estas instituciones era eliminar el modelo de excelencia. Y el tercer factor es el resentimiento. Cuando salí del Ciencias lo dije: creo que Sesto es un pintor frustrado. Seguramente nunca fue aceptado en un Salón Nacional de Arte y la mejor manera es decir que son elitescos. ¡Chico, aprende a pintar y a desarrollar tus habilidades para que el público y los investigadores te respeten! Claro, pero ganó el premio gordo.
miércoles, 9 de febrero de 2011
miércoles, 26 de enero de 2011
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